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16.2.10

Botica de San Antonio


Botica de San Antonio
Cargado originalmente por MarCzesar

Una farmacia muy retro. Ésto ya no se ve.

El olor que se despide de ella es raro y rico a la vez. Las sustancias contenidas en envases de cristal con tapones del mismo material, algunos otros con corcho y otros envases de porcelana; sustancias líquidas y en polvo, transparentes, de colores y traslúcidas; todas ellas etiquetadas. Un pequeño espacio para porcionar, pesar, preparar o lo que fuese necesario hacer con las pósimas (sustancias, drogas, medicinas). El mostrador, y uno que otro producto actual o moderno, por así decirlo.

Un espacio antiguo en la modernidad o la modernidad a lo antiguo. Me recordó por un momento la farmacia antes de ser farmacia, botica de los abuelos.

15.2.10

Andando

Si, de vuelta a los viajes; me gustaría poder decir que viajo mucho (aunque sea cierto) y he conocido mucho cuando menos de mi país, pero han sido viajes laborales, de trabajo pues. Tiene sus lados buenos y malos por así decirlo, me refiero a viajar por trabajo; aunque ese no es el punto en éste momento.

Andando ando en las calles de las ciudades que me ha tocado visitar, por las tardes, por las noches mas, por las mañanas algunas veces.

Mi segundo viaje en lo que va del año, bueno en si es el tercero, pasa ésto porque uno de los viajes que hice, el segundo, no fue por trabajo ni por placer aunque allá tenido demasiado de ello, el placer de haber estado con la familia en una alegría mas, la boda de uno de mis primos hermanos, mi amigo, mi hermano mayor Joe con la prima Janet, simplemente genial. La primera andanza fue Tijuana en la cual no tuve oportunidad de salir a andar como en muchas otras ocasiones ha sucedido, aunque tuve el placer de adquirir un obsequio para una amiga, Star, muy adoc a su nombre.

Ahora, en éste momento, me encuentro en El Corazón de México y éste me ha enamorado.

3.9.09

Lechero

No, no me refiero al papá del que todos hemos sido hijos alguna vez en la vida (entiéndase: bla bla... hijo del lechero :P). Lechero es un muy rico y buen café con leche veracruzano que se sirve en el tradicional restaurante del Puerto de Veracruz La Parroquia.

Después de una caminata por la noche en el malecón de dicha ciudad, sentir el calorsito de la costa, observar la luna llena que alumbra nubes de lluvia y las luces de los barcos y grúas portuarias reflejadas en el mar; me dispuse a cenar y disfrutar de un buen lechero.. y recordar...

... recuerdo haber visto mucha gente, tuvimos que esperar un poco para sentarnos en una mesa y desayunar, observé con los ojos fascinados el equilibrio y tino del señor atendiendo y sirviendo lecheros virtiendo el chorro de leche bronca desde una jarra de metal dentro del vaso con café; la marimbita en aquel entonces:

17.12.08

Casas de colores, sol y mar, gente

Hace ya algo de tiempo, cuando tenía tan solo pocos años de vida conocí por vez primera Campeche con la compañía de mi papá y mi abuelita. Tan sólo me quedan destellos de recuerdos de aquel viaje, de aquellos momentos, de aquella ciudad. Ahora, veintitantos años después (ups.. casi escribo mi edad je) vuelvo por razones laborales, y observo sus casas coloridas, viejas, de pueblo, de ese estilo que me gusta y me atrae y me hunde en pensamientos, con paredes altas y anchas, de colores, sus calles empedradas y su gente caminando. No podía faltar el mar, el cielo profundo e infinito mezclándose con el mar, con el sol, ese sol que quema, que arde, que hace presumir más a las casas coloridas y frescas. El aire de mar tan distinto y tan único, tan fresco y tan cálido a la vez.

Un taxi.., cruzando palabras con desconocidos que se vuelven compañeros de minutos, tomando otro y los compañeros de minutos llegan otra vez.

Llega la noche, viendo las luces de los faros iluminar las calles, las casas, la gente. Pasando y viendo estudiar a dos chicas y un chico en la antesala me trajo recuerdos de amigos y de esas pláticas que se extendían de mas cuando estudiábamos, de letras y números que no parecían terminar. Y es que esas casas de colores y calles empedradas me traen recuerdos de mi tierra.

Por esos detalles disfruto de los viajes, por la oportunidad que se nos brinda de conocer personas y lugares, por los compañeros de momentos, por las pláticas y expontaneidades. Por los gratos recuerdos que me dejan, en ésta ocasión Campeche.

23.11.08

Macroplaza, Gormley y cabrito

Cuando sales de viaje por trabajo y no de placer en ocasiones es complicado darte una vuelta por los lugares aquellos que visitas, ésta vez se atravesó el fin de semana y tuve la oportunidad de salir a caminar y conocer un poco acá en Monterrey (me gusta salir a caminar por las calles de los lugares que visito, claro cuando se puede, para llevarme un poco de la cultura, tradiciones y vida de allí, aunque a veces cuando estás trabajando en alguna playa no te da tiempo ni de tocar la arena del mar).

Es domingo y cumpliendo ya las actividades pendientes pertinentes del trabajo me dispuse a salir a caminar. Me metí a una plazita de artesanías, vi un sombrero de piel (como de gamuza) que me gustó y como es costumbre me lo prové y no me quedó (o me quedan grandes o me quedan chicas, soy de una talla que no fácilmente producen, me lleva..), sii no me quedó por cabezón, o no se si por tener la cabeza tan grande o se ve grande por el cuerpo que tengo, el chiste es que del color que me gustó pos nomás no; continué la caminata...

Me dispuse a ir a la zona de San Pedo Antigüo, que es una zona en el centro de Mty. colonial, con casas grandes y viejas, muchas de ellas convertidas en bares, me gustó, me recordó un poco a Oaxaca. Llegué a una calle en donde se estaban poniendo vendedores de un tiánguis de cosas antigüas, objetos raros, artesanía. Abarcaba como unas cuatro-cinco cuadras, recorrí todo, tomé algunas fotos de cámaras fotográficas viejas que tenían en venta en algunos puestos. Hablando de cámaras, me gusta siempre cargar con la mía para capturar gente, momentos, lugares, escenas, objetos, pero se la presté a un amigo y no traigo. Así que las fotos que verán están tomadas con el celular.

Llegué a marco, no yo, si no el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, donde hay una exposición de Antony Gormley y María Izquierdo. No soy artista (mas que de mi propia vida), ni crítico de ella mucho menos (algunas veces critico pero nada profesional jeje); pero fui a conocer y la verdad es que valió mucho la pena. Gormley es uno de los artistas contemporáneos mas sobresalientes de nuestar época e Izquierdo una de las pocas y mas prestigiosas pintoras mexicanas. Personalmente me gustaron mucho algunas de la obras de Gormley, como la de Bodies in Space V y Blockwork.

Después de la larga, entretenida y cultural caminata, y ya con mucha hambre, me fui a probar el famoso cabrito a El Rey del Cabrito. Pedí una riñonada, me gustó la carne, muy buena, el riñón pues... no es mucho de mi agrado je. Aunque no me llenó, la verdad es que soy de buen comer, pero quedé muy agusto y al fin tube la oportunidad de probar un buen y famoso cabrito.