Recuerdo cuando jugábamos con mi hermano y nos enfrascábamos en una lucha de intelecto hasta que alguno de los dos realizaba una muy buena jugada (por no decir que el otro cometía un error) y terminaba el encuentro en un jaque mate. Que gozo era haberle ganado y que humillación era haberme ganado; alguna vez quedamos tablas que era igual a gozo y/o humillación al mismo tiempo jaja.
Recuerdo cuando jugábamos con mi hermano y nos enfrascábamos en una lucha de intelecto hasta que alguno de los dos realizaba una muy buena jugada (por no decir que el otro cometía un error) y terminaba el encuentro en un jaque mate. Que gozo era haberle ganado y que humillación era haberme ganado; alguna vez quedamos tablas que era igual a gozo y/o humillación al mismo tiempo jaja.
ResponderEliminar...y cómo olvidar los enfrentamientos con tío Helmer y sus cátedras (según) de buen ajedrez jeje.
ResponderEliminaraaaaaaaaaaaaaah siiii!!! nunca le pude ganar a tío el es mi tutor
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