15.7.08

El Policía...

Cuando un hombre rinde la protesta como oficial policiaco, automáticamente ingresa en la fraternidad más exclusiva que existe. Por este mismo acto se compromete a emplear una parte considerable de su vida en tratar con toda clase de seres humanos; acepta largas horas de trabajo, una paga modesta, peligros y críticas de aquellos a quienes presta servicios. Puede prever largas noches de fastidio, días en que no hay un momento de descanso, mañanas en que se siente demasiado cansado y veladas en las que todo parece suceder al mismo tiempo. Puede esperar una vida hogareña llena de horarios raros y deberes especiales a los que no les encuentran sentido sus vecinos, y lo tolerarán. Cambia su anonimato por un uniforme en el que no se puede esconder. Renuncia a algo de su libertad, aunque la gana en una forma que ninguna otra profesión le puede ofrecer.

Sustituye sus sentimientos personales y privados por el bien común. Sacrifica deseos egoístas para que se pueda conservar la paz, proteger la vida y la propiedad, hacer cumplir las leyes y ordenanzas, descubrir y aprehender delincuentes, evitar el crimen o el delito y confortar a quienes necesitan ayuda.

A todo esto renuncia y todo esto acepta y todo esto hace a cambio de un asiento reservado de preferencia en el mayor espectáculo del mundo.

Escuela de la Policía Federal de Caminos, 1976.

1 comentario:

  1. ...encontré el escrito citado guardado entre sus papeles personales, una hoja amarillenta por el tiempo transcurrido, su contenido decía tanto para mí de él porque en cierta forma lo reflejaba. Un profesional en sus labores, un gran y maravilloso ser humano en su vida personal que siempre dió mucho o todo sin esperar algo a cambio... cuanto te extraño papá... cuanto aprendí de tí en el tiempo que pasamos juntos.

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